Desvinculación emocional
La forma en la que nos relacionamos con los demás no es casual, está profundamente influenciada por nuestra historia personal, aprendizajes y vivencias. Cada persona tiene un patrón relacional con el que se vincula con los demás. Los construimos desde la infancia y se manifiestan durante toda nuestra vida. No son rígidos y diferentes factores influyen en cómo fluctúan: las personas con las que nos relacionamos, nuestra autoestima, nuestro momento vital… Estos patrones los podemos englobar en los diferentes tipos de apego.
Aprender a soltar
En función de cómo establecemos esos vínculos emocionales y cómo los vivimos (el tipo de apego), la respuesta que tenemos ante la percepción de pérdida o abandono puede variar significativamente. De esta forma, podemos encontrar sentido en la manera en la que nos aferramos a nuestras parejas, amigos, familia… incluso cuando estas relaciones son dañinas para nosotros o nos generan malestar. Aprender cómo generar un proceso de desapego emocional sano es necesario para no estancarnos, para poder soltar aquello que es perjudicial. Y para esto, el primer paso es conocer cómo nos vinculamos con otros, para establecer relaciones sanas con otros y saber cuándo “desapegarse”. Pero este desapego no significa no querer o mostrar indiferencia o no saber lidiar con el compromiso.
Desapegarse es:
- Poner límites sin culpa
- Reconocer nuestras necesidades emocionales
- No vivir desde el miedo al abandono o al rechazo
- Entender que el otro nos puede sumar, pero no nos define.
- Responsabilizarnos de nuestro bienestar sin delegarlo en el vínculo
Durante el taller
Durante el taller, pudimos poner en marcha herramientas emocionales que nos permitan desarrollar un desapego emocional sano. Desde fomentar nuestra autoestima y dar valor a lo que decidimos y elegimos para nosotros, marcar límites y aprender que saber regularse emocionalmente, también es fundamental para nuestra forma de vincularnos. Además, llevamos a la práctica un ejercicio experiencial que permite tomar contacto con las sensaciones que nos identifican cómo se siente el apego excesivo y qué cambia cuando nos priorizamos.
Aprender desapego emocional es aprender a elegir cómo nos vinculamos, en lugar de repetir patrones que nos generan malestar.
Y tú, ¿Te relacionas desde la necesidad o desde la elección?
Fecha: 12 de diciembre de 2025
Autor/a: Beatriz Rizo Durá
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